Ajá Chechi... sonríe! Sabroso.
Lo que más me sorprendió de Chechi fue descubrir que existen personas que cocinan exactamente igual a como hablan: sabroso . Llegué a La Puerta Rosada pensando que iba a conocer la cocina de una de las chefs más interesantes del país. Me fui con la sensación de haber visitado el universo de una artista que eligió la cocina como su manera de decir quién es. No hicieron falta presentaciones. Era la comadre, la amiga de mis amigos, alguien que parecía conocido antes de estrecharle la mano. Me recibió con esa cercanía que hace sentir que uno llega a una casa y no a un restaurante. Bastaron unos minutos para que hablara de sí misma con la misma naturalidad con la que otros hablan del clima. Sonrió y dijo: —Yo hago de todo. Soy artista. A partir de esa frase, todo empezó a conversar entre sí. El lugar adquirió otro significado. Las paredes rosadas, las flores, las vajillas pintadas a mano, las palabras repartidas por los rincones y los colores intensos ya no parecían ...