Entre letras
Al acercarnos al final de este año, sostengo en mis manos el peso luminoso de dos antologías: "Nuevas voces del Caribe 4" y "Cuentos sin fronteras". En este acto de despedida, me atrevo a asumir, con valentía y autenticidad, la complejidad de mi voz. Es como observar la marea que regresa, dejando tras de sí fragmentos brillantes de experiencias pasadas. No hay mejor forma de despedir el año que enfrentar el papel con letras atrevidas que han tomado rumbos inesperados.
La vida, en su infinita complejidad, se asemeja al vaivén de las olas. Es un constante ir y venir entre el regreso y el avance, la tristeza y la alegría, lo conocido y lo nuevo. En la cálida brisa del Caribe, mis letras se entrelazan con vivencias impregnadas de emociones y matices. Este año ha sido un compendio de sentimientos vibrantes, desde la intensidad de las tormentas hasta la sutileza de la paz.
Cada palabra que he escrito ha sido un acto de valentía; un baile de letras en el escenario de la vida. Desde “Andando entre relatos” hasta las nuevas antologías, cada página es el testimonio de un viaje, no siempre fácil, pero eterno.
Las letras me han guiado a explorar rincones profundos del alma, descifrando los códigos ocultos de la existencia. En cada relato y cada fragmento escrito, he dejado una parte de mí. La tinta que brota de mi pluma es un ofrecimiento de mi vulnerabilidad, un regalo que comparto con aquellos que eligen acompañarme en este camino. La gratitud que siento se manifiesta en la conexión que forjo con mis lectores, con mis comunidades, esas que alimentan no solo mis días, sino también mis relatos.
Al mirar la imagen de estas antologías, vibrantes como las olas del océano, no solo celebro el final de un ciclo, sino que abro la puerta a una nueva era para mi voz. La danza de las letras sigue su curso, y cada bolígrafo que se parte, y la llegada de otro, es un recordatorio de que el camino de contar historias es interminable. Me despido de un año que fue, mientras doy la bienvenida a otro que está esperando ser escrito, cargado de nuevas narrativas y desafíos que enfrentar.
Las letras son mucho más que simples palabras; son la esencia de mi ser mismo. He bailado, he cantado y he llorado. Me he arriesgado, y a veces he retrocedido, reconduciendo mis pasos entre el pasado y el presente, pero siempre Andando hacia adelante. Cada experiencia, cada emoción, ha encontrado su lugar en el papel, llevando consigo la tinta de mi alma. Son letras que sanan y que salvan.
A todos los que me acompañan en este viaje, mi agradecimiento se eleva en un abrazo colectivo. Ustedes son viento que impulsa mis alas y un motivo por el que sigo escribiendo. La historia no termina; está en movimiento, al igual que las olas del mar. Sigo escribiendo, porque cada año es una página en blanco, un nuevo lienzo donde plasmar nuestras historias, nuestros sueños, y cada paso de este perpetuo devenir. El océano de la vida nos espera, lleno de relatos por contar.
Comentarios
Publicar un comentario