Mujer indígena, identidad y conocimiento
Y fue en el conversatorio "Mujer indígena, identidad y conocimiento", en el cual tuve el honor de participar en la Universidad Externado de Colombia. Una tarde llena de presencia y fervor, en el marco de un día tan significativo como el Día Internacional de las Mujeres Indígenas, iluminaron cada palabra y reflexión que compartí sobre mi propio conocimiento y experiencia, así como sobre el modelo de intervención social que hemos estado implementando desde Air-e.
La jornada, me atrevo a decir, fue como adentrarse en el desbordante cauce de un río, donde la voz sabia y ancestral de las 42 comunidades indígenas presentes nos arrastraba con su aura de conocimiento ilimitado. Entre el fluir de esta sabiduría milenaria, se alzó la voz de La Guajira, resonando en cada corazón y recordándonos la riqueza inigualable y la diversidad de nuestra tierra.
Fue un encuentro en el que el tiempo pareció detenerse, invitándonos a sumergirnos en la realidad de las mujeres indígenas. Sus identidades, sus conocimientos únicos, todo se entretejía en un tapiz de palabras y recuerdos que vibraban en el auditorio convertido en un círculo de la palabra, con la fuerza de un viento ancestral que nos convocaba a escuchar, comprender y valorar la sabiduría arraigada en el corazón y la mente de todos los presentes.
Así fue como pudimos vislumbrar el tejido invisible que une pasado y presente. La importancia de preservar y fomentar la identidad indígena, de reconocer el valor intrínseco de sus conocimientos y saberes, se manifestaba con una elocuencia que desafiaba nuestras propias concepciones de lo que es conocimiento y aprendizaje. Era imposible no sentir cómo nuestros paradigmas se desvanecían frente a la exuberancia cultural que emanaba de cada palabra pronunciada por estas mujeres.
Desde el territorio, desde su íntima conexión con la tierra y sus tradiciones, las mujeres indígenas han forjado un modelo de intervención social propio que resplandece en su autenticidad. Su visión integral, que abarca no solo los aspectos materiales, sino también los espirituales y comunitarios, nos desafía a replantear nuestras propias formas de intervención social, incitándonos a cuestionar si estamos siendo verdaderamente inclusivos y respetuosos con las particularidades de cada comunidad.
Fue un despertar de conciencia, un llamado a una reflexión profunda sobre nuestro papel en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. En este conversatorio, comprendí que el camino hacia el entendimiento y la valoración de la mujer indígena y de su conocimiento no es fácil ni rápido, pero es necesario.
Es necesario porque en ese conocimiento ancestral, en esa identidad indígena que han conservado a lo largo de generaciones, se encuentran las respuestas a muchos de los desafíos que hoy enfrentamos como sociedad. La tierra nos enseña a cuidarla, las tradiciones nos enseñan a respetar y valorar nuestras raíces, y las mujeres indígenas nos enseñan a tejer con paciencia y amor los lazos que nos unen como seres humanos.
Esta jornada del Programa de Interacciones Multiculturales quedará en mi corazón como un faro de luz en medio del desconocimiento y tal vez de la indiferencia. No solo me llevo reflexiones profundas, sino también un compromiso firme de seguir trabajando desde mi posición para promover la valoración y el respeto hacia las mujeres indígenas y sus conocimientos.
Que el eco de sus voces persista y resuene en cada rincón de nuestro país, y que su trabajo por el reconocimiento de su identidad y conocimiento encuentre un eco poderoso en nuestros corazones y nos motive a la acción.
La invitación recibida para participar en este conversatorio representa un regalo inmenso, una oportunidad de aprendizaje y crecimiento que llevaré siempre conmigo, inspirándome cada día a construir puentes y tender lazos que nos acerquen, como sociedad, a la construcción de un futuro más justo y equitativo.
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